Cuando visitamos Colapsópolis</> por primera vez, ¡sabía que íbamos a necesitar alguna manera genial para movernos! Así que propuse rieles y unas botas</> especiales que se les adhieran. Y, em… ¡para sorpresa de todos, funcionó!
— Milo</>
Hacer los rieles no fue sencillo. Instalarlos fue… incluso peor. Tuvimos que conectar cada segmento sin caernos de las estructuras. Puede que haya habido una cuerda de seguridad</> finita y un planeador de emergencia</>…
— Mita</>
Ninguna chinchilla parlante</> se lastimó en el proceso.