Recuerdo como si fuera ayer el día en que los Jardines Flotantes</> llegaron como nubes hasta Loftia</>. Fue todo un espectáculo: los bosques densos y exuberantes, los ríos serpenteantes entre la espesura…
Aquel esplendor nos hizo sentir en casa.
Los loftianenses</> nos hemos acostumbrado a pensar en la Vieja Tierra</> como un lugar contaminado y destruido, pero hubo un tiempo en que rebosaba vida. Por desgracia, un día todo eso cambió…
En recuerdo de tiempos mejores, me gusta pararme de vez en cuando a contemplar estas vistas.
Herb</>