Cuando llegamos al lugar que, con el tiempo, se acabaría convirtiendo en Ciudad de Loftia</>, no teníamos un plan en mente. Por no saber, no sabíamos ni dónde meternos. Lo bueno es que no estábamos solos y, al final, nos tomamos el asunto como una segunda oportunidad.
Herb</>
Aunque parezca de locos, Herb</> y yo fuimos de los primeritos loftianenses</>, literal. Enviamos mensajes a la nada, y teníamos tan asumido que nos iban a hacer un ghosteo de manual… ¡que nos quedamos muertos cuando empezó a llegar la gente! Se nos llenó todo de loftianenses</> en cero coma.
Atlas</>